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MISIÓNSomos un grupo de Jesuitas y laicos (as), educadores(as) que trabajamos con espíritu ignaciano para el bien de nuestra juventud gabrielina. Queremos evangelizar educando a las familias para formar líderes ignacianos, con excelencia integral al servicio de los demás y comprometidos con el momento histórico de nuestra Patria. Contamos con la ayuda de Dios; la protección de la Madre Dolorosa; el legado espiritual, intelectual y apostólico de San Ignacio de Loyola; la experiencia educativa de la Compañía de Jesús en el mundo por más de cuatrocientos cincuenta años y el aporte de personal cualificado y comprometido al mejoramiento continuo para ofrecer una educación de calidad dentro del marco legal ecuatoriano. VISIÓNEl Colegio San Gabriel es una comunidad educativa de la Compañía de Jesús que bajo la protección de la Madre Dolorosa pretende formar jóvenes intelectualmente competentes, abiertos al cambio, dispuestos a asumir los desafíos del mundo contemporáneo, con espíritu de servicio según el Evangelio, capaces de un compromiso solidario en la construcción de un Ecuador más justo y humano. FUNDAMENTOS Y PRINCIPIOSComo toda institución jesuita, el Colegio San Gabriel está basado en los principios y valores cristianos, con la modalidad heredada del fundador de los jesuitas, Ignacio de Loyola. En el ámbito específico de la Educación, el San Gabriel sigue los principios expresados en los dos documentos principales de la educación jesuita, la Ratio Studiorum (1586) y las Características de la Educación de la Compañía de Jesús (1986). En el ámbito latinoamericano, los colegios jesuitas nos guiamos por el Proyecto Educativo Común, (PEC), publicado en el 2005. Así pues, nuestra educación promueve prioritariamente los siguientes VALORES: a) Amor, en un mundo egoísta e indiferente. b) Justicia, frente a tantas formas de injusticia y exclusión. c) Responsabilidad, frente a la falta de compromiso. d) Paz, en oposición a la violencia. e) Honestidad, frente a la corrupción. f) Solidaridad, en oposición al individualismo y a la competencia. g) Sobriedad, en oposición a una sociedad basada en el consumismo. h) Contemplación y gratuidad, en oposición al pragmatismo y al utilitarismo. i) Excelencia por la calidad con mejoramiento continuo. La concreción de estos valores se realiza cuando el estudiante aprende a: a) Respetar y amar al prójimo. b) Comunicarse e interactuar. c) Decidir en equipo pensando en el bien común. d) Valorar el conocimiento de sí mismo y la amistad. e) Cuidar el entorno. f) Valorar el saber social. g) Resolver problemas. h) Sentir admiración. i) Descubrir el sentido trascendente de la vida. |
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| Escrito por Administrator | |
| Miércoles, 26 de Mayo de 2010 23:00 | |
RESEÑA HISTÓRICA DEL COLEGIO
El primer colegio fundado por los jesuitas en Quito en 1589, aunque no llevaba el nombre del actual, puede ser considerado el antecesor directo de nuestro colegio San Gabriel. Varios colegios fundaron los jesuitas en las ciudades de la Audiencia durante la Colonia. Cuando la Compañía de Jesús fue expulsada de los territorios de América española en 1767, todos ellos se cerraron o pasaron a otras manos. El colegio de Quito se cerró después de 178 años de constante y continua labor educativa. Se reabre con el nombre de Colegio Nacional San Gabriel en 1862, cuando el Presidente del Ecuador Gabriel García Moreno solicita a los jesuitas hacerse cargo de la educación pública. Permanece como Colegio Nacional y bajo el régimen de la “Ratio Studiorum” hasta 1901. La “Ratio Studiorum” era el Plan de Estudios del sistema jesuita de educación en todo el mundo y fue publicado por primera vez en 1598. Desde el 8 de noviembre de 1902 por acuerdo No 25 del Consejo General de Instrucción Pública el Colegio San Gabriel funciona como colegio particular. Desde 1991 el Colegio mantiene como estructura del nivel medio, tres siclos integrados así: ciclo de fundamentación (primero y segundo cursos); propedéutico (tercero y cuarto cursos; y especialización, (quinto y sexto cursos). Finalizados y aprobados los estudios, el Colegio otorga el título de Bachiller en Ciencias con especialización en Físico-Matemático, Químico-Biólogo y Sociales. El Colegio San Gabriel, como Colegio Particular pertenece a la Compañía de Jesús y, por lo tanto, está amparado por el Modus Vivendi. Es miembro nato de la Sociedad Directora de Colegios de la Compañía de Jesús (R.O. No 293 del 20 de agosto de 1949) y se pertenece como Institución de signo católico a la Confederación Ecuatoriana de Establecimientos de Educación Católica (CONFEDEC). BASE LEGAL DEL COLEGIO SAN GABRIEL En 1864 el Senado y la Cámara de Diputados del Ecuador aprueban el contrato realizado el 29 de julio de 1863 entre la Compañía de Jesús y el Ejecutivo por medio del Ministerio del Interior y de Relaciones Exteriores. Como consta en el R.O. No 615 del 27 de octubre de 1965, en la actualidad el Colegio tiene personería Jurídica. Mediante Acuerdo No 2464 del 21 de mayo de 1991, el ministerio de Educación y Cultura aprueba con el carácter de Piloto el proyecto de “modificaciones a algunas normas del sistema evaluativo vigente”. Mediante Acuerdo No 1077 del 30 de septiembre de 1991 se aprueba el proyecto de “Reordenamiento Curricular para los colegios regentados por la Compañía de Jesús en el Ecuador”. El Ministerio de Educación y Cultura mediante resolución 1345 del 28 de mayo de 1993 aprueba los programas de estudios para los colegios que regenta la Compañía de Jesús para los ciclos de fundamentación, propedeútico y de especialización. Mediante resolución No 1508 del 6 de mayo de 1997 el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes autoriza a los siete Colegios de la Red de la Compañía de Jesús la continuación de los proyectos de Reordenamiento Curricular y de Evaluación hasta el año lectivo 2000-2001. De acuerdo a la resolución No 2153 de 3 de julio de 1998, el Colegio San Gabriel integra la Red de Colegios de la Compañía de Jesús en el Ecuador, conformada por el Colegio San Gabriel y San Luis Gonzaga de Quito, San Felipe Neri de Riobamba, Rafael Borja de Cuenca, Cristo Rey de Portoviejo, Javier y de Guayaquil. El Colegio es autónomo desde 1990 (Dcr.1734 R.O. No 499 del 14 de Agosto). |
| Breve Reseña | ![]() | ![]() | ![]() |
Un prodigio de amorLA DOLOROSA DEL COLEGIO Era la noche del viernes 20 de abril de 1906, en el antiguo edificio del Colegio San Gabriel, en las calles Benalcázar y Sucre, en el Centro Histórico de la ciudad. Corrían las vacaciones de Semana Santa. Tan solo 35 alumnos internos cenaban en el comedor. El reloj corría hacia las 8 de la noche.A la derecha de la mesa, en la pared, una litografía de la Virgen de los Dolores acompañaba a los estudiantes. Muy cerca de la imagen estaban los alumnos Jaime Chávez, Carlos Herrmann y Donoso. Herrmann de repente quedó pasmado. Observó que los párpados de la imagen se movían. En un primer momento, el pequeño creyó que lo visto era producto de su imaginación. Pero Chaves, quien también se había fijado en la imagen dijo “¡Ve a la Virgen!”. Ambos quedaron atónitos observando que la imagen abría y cerraba los ojos como una persona viva.
Sobrecogidos los menores ante tan inesperado como extraño fenómeno y viendo que la imagen continuaba moviendo sus ojos, Chaves invitó a su compañero a rezar un Padre Nuestro y un Ave María.
Poco a poco comenzó a correrse la voz entre el resto de alumnos. Uno de ellos le comunicó el hecho a Andrés Roesch SJ, prefecto del colegio, y a Luis Alberdi SJ, el inspector.
Este último le dijo a Roesch: “Pero Padre, si esto es un prodigio”. El prefecto se acercó al cuadro y luego volvió a su puesto. “Entonces sentí un frío que me helaba el cuerpo, viendo que efectivamente la imagen cerraba y abría los ojos. Cuando esto sucedía, todos los niños que presenciaban el hecho clamaban a una sola voz ‘ahora abre, ahora cierra’ ” comentaba Alberdi al rendir su testimonio sobre el suceso milagroso que se repitió varias veces y duró alrededor de 15 minutos.Aunque la Santísima Virgen seguía cerrando y abriendo sus ojos, todos los presentes se dirigieron a la capilla a rezar el rosario.
Después de que los alumnos salieron del comedor se esparció la noticia en todo el establecimiento educativo.El 21 de abril empezó a correr en Quito el rumor del extraño suceso, la suprema autoridad eclesiástica de entonces, Monseñor Ulpiano López Quiñonez, Vicario Capitular, ordenó “que se cubra dicha imagen y nada se publique por la prensa ni en el púlpito, relativo a ese acontecimiento, mientras no se decida sobre su valor y autenticidad”.
Con gran descontento de los colegiales y de la gente, el cuadro fue escondido y nadie pudo verlo. El 27 de abril, el vicario capitular decretó que se indagara a los testigos del mencionado hecho. Dos días después se presentó en el Colegio San Gabriel el Vicario junto a Alejandro López, secretario de la Curia, y Víctor Gómez Jurado, notario mayor. Este grupo convocó a los 35 niños, a los dos jesuitas y a tres empleados y les pidieron que escriban lo que vivieron ese día, pero sin comentarlo con nadie. Entre las declaraciones estaban las de Miguel Chaves (cocinero), Manuel Nieto, (zapatero), Víctor Medina, de 13 años (sastre y panadero). Todos ellos coincidieron en que la noche del 20 de abril de 1906 la imagen de la Virgen de los Dolores abrió y cerró los ojos por un espacio de un cuarto de hora. Algunos entrevistados fueron más explícitos y añadieron algunas explicaciones y circunstancias que confirmaron la evidencia del hecho. El 2 de mayo de 1906 se acercaron los testigos ante las autoridades correspondientes y ratificaron con la solemnidad del juramento sus referidas declaraciones escritas. El 30 de mayo los volvieron a reunir para que repitan de palabra lo que habían puesto en el escrito y lo confirmen o lo modifiquen. Los peritos, José María Troya, profesor de Física de la Universidad Central, Carlos Caldas, profesor de Química del mismo centro, José Lasso, fotógrafo y Antonio Salguero, pintor, concluyeron que el hecho no pudo darse por el efecto de la luz o por las condiciones en las que estaba ubicado el cuadro. Esto, ya que el movimiento de los párpados de la imagen no pudo producirse por circunstancias de ubicación, pues se repitió varias veces, como lo prueba el que hayan podido observarlo a la vez los concurrentes. La imagen fue calificada por este grupo como perfecta. También un grupo de médicos analizó a cada uno de los testigos y concluyó que el citado hecho no fue efecto de una ilusión sensorial. Después de todas estas indagaciones y procesos, la autoridad eclesiástica emitió su dictamen, el 31 de mayo de 1906, que en su parte esencial decía:
“1. El hecho, verificado en el colegio de los jesuitas, está comprobado como materialmente cierto.
2. Por las circunstancias en que acaeció, no puede explicarse por causas naturales. 3. Por los antecedentes y las consecuencias, no puede atribuirse a influjo diabólico. En consecuencia, puede creérselo con fe puramente humana y, por lo mismo, puede prestarse a la imagen que lo ha ocasionado, el culto permitido por la Iglesia y acudir a ella con especial confianza”. Basado en el libro Dolorosa del Colegio, del Padre Julián Bravo, y en el Proceso Canónico. |



Era la noche del viernes 20 de abril de 1906, en el antiguo edificio del Colegio San Gabriel, en las calles Benalcázar y Sucre, en el Centro Histórico de la ciudad. Corrían las vacaciones de Semana Santa. Tan solo 35 alumnos internos cenaban en el comedor. El reloj corría hacia las 8 de la noche.
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